El pasado miércoles 22 de diciembre se celebró Asamblea General de este sindicato para valorar el principio de acuerdo alcanzado entre algunos sindicatos y la empresa. Se valoró positivamente la extensión de parte de las mejoras del BCH al BS y se reconoció el beneficio que para bastantes trabajadores del BCH supone la aplicación de las nuevas condiciones. No obstante la Asamblea tuvo en consideración el conjunto de lo acordado decidiendo no suscribirlo como sindicato atendiendo a los aspectos negativos del mismo que a continuación se enumeran:
FALTA DE INFORMACIÓN
Desde el principio de la negociación, los sindicatos hemos reclamado información sobre los costes económicos reales que para la empresa suponían cada una de las mejoras sociales. Desde el primer momento también, la empresa dejó claro que no iba a facilitar esa información, a lo largo de estos meses sólo en contadas ocasiones ofreció algunos datos, siempre parcelados e incompletos, y en algunos casos manifiestamente inexactos.
Con esa condición de partida los sindicatos nos hemos movido en una situación de manifiesta inferioridad con respecto a la otra parte, que sí tenía en su poder toda la información. Hubiera sido necesario suspender las negociaciones hasta que la empresa aportara los balances que le solicitábamos, pero la angustia negociadora de varios sindicatos impidió presentar una posición firme ante el Banco.
La única conclusión que podemos sacar es la que hizo el ciego de El Lázarillo de Tormes cuando amo y criado se repartían el racimo de uvas: la mayor parte se la lleva el BSCH.
DISCRIMINACIÓN PARA LOS DE NUEVO INGRESO
Hubiera sido preferible firmar unas compensaciones inferiores por la desaparición de las mejoras que haber aceptado la grave discriminación respecto a los de nuevo ingreso. Hay que tener en consideración, que aunque en un plazo corto de 1 ó 2 años no se van a producir muchos ingresos, por razones de edad, en un plazo de 7 u 8 años se va a renovar alrededor del 70% de la plantilla.
Es responsabilidad de un sindicato responsable trabajar en la perspectiva del medio y largo plazo, buscando siempre unir a los trabajadores sin colaborar en la creación de nuevas diferencias, máxime cuando estas suponen un ahorro formidable para uno de los bancos más ricos del mundo.
Es hipócrita afirmar que los que ingresen a partir de ahora no saldrán perjudicados porque cobrarán la Cesta de Navidad del BCH. Digamos mejor que se suprimen para estos trabajadores los economatos, las residencias, los apartamentos y hoteles, sin ninguna compensación.
En el año 80 se suprimió para los de nuevo ingreso el derecho al complemento de pensiones, ya está bien de crear discriminaciones.
DESPIDOS EN LAS RESIDENCIAS
El cierre de las residencias va a conllevar, junto a unas plusvalías fabulosas para el Banco por la venta de los terrenos, a la pérdida de más de cien puestos de trabajo directos. De ellos, alrededor de cuarenta son empleados del Banco con contratos de fijos discontinuos y el resto se emplean mediante subcontratas.
No será el sindicato SOLIDARIDAD quien firme el despido de estos trabajadores, a los que el Banco se niega a recolocar incluso en empresas del grupo, y, nos consta, está dispuesto a regatearles las indemnizaciones que por despido improcedente les pudiera corresponder. No seremos cómplices.
PREJUBILADOS Y JUBILADOS NO VOTAN
Se ha dejado sentir la nula influencia que en las elecciones sindicales tiene el personal pasivo, nuevamente se les ignora por parte de los sindicatos firmantes que suprimen una de las mejoras más queridas para muchos de ellos: las residencias. El vale de 18.000 ptas. con que se les quiere remunerar además de una trampa para Hacienda nos retrotrae a la época de las cartillas de racionamiento y del Auxilio Social.
ADHESION INDIVIDUAL
La empresa pretende, y muchos sindicatos consienten, en aplicar el Acuerdo automáticamente a todos los trabajadores, sin solicitar su adhesión individual tal como se había hecho en anteriores negociaciones de fusión (Central-Ibérico, Central-Hispano). Los firmantes pretenden que el Acuerdo sea de eficacia general, ignorando el respeto que merecen aquellos trabajadores que sintiéndose perjudicados no quieran que se les aplique. Por el contrario no se les aplicará a los procedentes del BCH que no habían suscrito el Acuerdo anterior, a pesar de que les suprimen varias mejoras.
Los firmantes bordean la legalidad con su actuación y obligan a los afectados y a los sindicatos responsables a iniciar acciones legales contra el Acuerdo.
REVALORIZACIÓN SEGÚN CONVENIO
Jocosa situación la que se produjo cuando los sindicatos firmantes del Convenio Colectivo de Banca reclamaron que la revalorización del Acuerdo se hiciera según las subidas del IPC, y no por lo negociado en Convenio. Según ellos era la mejor manera de no perder poder adquisitivo. La empresa dijo que se haría por los incrementos pactados en Convenio y al final así se hará, perdiendo cada año un poco de poder adquisitivo.
DISCRIMINACION DE PAREJAS DE HECHO
Por último no es marginal que mientras algún sindicato se ha empleado a fondo en la equiparación de las parejas de hecho, los representantes del Banco han tratado el asunto con el mayor desprecio, negándose a incluir ninguna cláusula que favoreciera a los compañeros con una situación familiar no legalizada.