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EL CONVENIO DE LAS PENSIONES

Ya existe un principio de acuerdo entre algunos de los sindicatos que negocian el convenio y la patronal del sector AEB. Las diferencias entre ambas partes son mínimas, ya que se reducen en el aspecto salarial a una sola décima. El convenio que pretenden firmar tendría una duración de cuatro años y las subidas estarían entre el 2,4 y el 2,5 para el primer año, 2 o 2,25 en el 2.000, 1,9 o 2 en el 2.001, y 1,80 o 2% en el 2.002.

En las libranzas, mientras esos sindicatos reclaman el cierre de las oficinas los sábados del mes de Abril, la AEB sí ofrece días libres, pero es renuente a cerrar más sábados al año. La AEB ofrece 1 día de licencia en 1999, 1 sábado y un día de licencia en el 2.000, 2 sábados y dos días en el 2.001, y 3 sábados y dos licencias en el 2.002.

Como podéis ver las posturas últimas están muy lejos de lo que las informaciones oficiales (prensa y circulares) han dejado traslucir hasta ahora. Mientras los sindicatos firmalotodo hablaban de una subida del 3% en este año, la propuesta que ponían encima de la mesa se reducía al 2,5. Difícil lo van a tener estos sindicatos para explicar la firma de un convenio en Banca Privada con subidas salariales por debajo de la inflación. Tampoco se han acordado de sus promesas electorales porque siguen sin querer entrar de verdad a conseguir las 35 horas semanales con sábados fiesta.
 

Las Pensiones

A pesar del secretismo y los despistes con que los negociadores han querido llevar sus encuentros, hemos podido saber que la AEB habría conseguido que algunos sindicatos aceptaran negociar las pensiones. Si en convenios anteriores la AEB ha hincado el diente a la jornada, la movilidad geográfica y funcional y ha impuesto un duro reglamento sancionador, todo indica que este año las pensiones servirán de trueque para obtener una subida salarial raquítica.
 

El informe del Consejo de Estado

Aunque tratarán de vendernos como un logro histórico la negociación de complemento de pensiones, no podemos perder de vista el informe elaborado por el Consejo de Estado sobre el proyecto de Reglamento que desarrolla la Ley del Seguro. En ese informe se dice que para que las entidades financieras no coticen a hacienda por las aportaciones a los fondos de pensiones y no pierdan su control, sería posible considerar como externalización de los Fondos la contratación de una póliza con una compañía de seguros, aunque fuera del mismo grupo que el Banco, situación en la que se encuentran hoy casi todos los bancos. El informe añade que sería preciso además que las dotaciones se individualizasen, de tal manera que cada trabajador conociera las aportaciones que se han hecho para su pensión y que pudiese rescatar ese dinero en el caso de cesar o ser despedido antes de alcanzar la edad de jubilación.

Por el contrario la externalización que pretenden consiste en que algunos sindicatos se hagan con el control del Fondo, cobrando por ello unas sustanciosas comisiones, pactando con los bancos dónde se van a depositar esos fondos (más comisiones) y negociando a cuanto ascenderá la aportación económica de estos.
 

No habrá garantías

Antes, las dotaciones que año a año efectuaban los bancos tenían un valor relativo, ya que al final eran responsables del pago del complemento de pensiones, y si no bastaba con las provisiones recurrían a la cuenta de resultados. Ahora, de prosperar la intentona, la cuantía de las aportaciones adquiere un valor sustancial, ya que una vez pactadas las cantidades que las empresas aportan al fondo, los bancos se desentienden de las pensiones, quedando éstas al albur de una gestión más o menos afortunada u honesta.

Si cuando llegue el momento de efectuar los pagos el dinero no alcanza, los bancos no querrán saber nada del asunto.
 

Precedentes de mala gestión

Por desgracia ya se han producido en otros sectores escándalos por mala gestión de los sindicatos que controlan los fondos, ocasionando pérdidas importantes para los empleados. Recordad si no el caso de cierta compañía eléctrica y unas inversiones en Cuba que se esfumaron.
 

El negocio

Pudiendo los bancos externalizar las pensiones sin perder el control y acogerse a los beneficios fiscales con solo individualizar las dotaciones. ¿Por qué entregar la gestión de 1,5 billones de pesetas a determinados sindicatos?

No es descabellado afirmar que si los bancos acceden a entregar el control de unas cantidades inmensas será a cambio de algo, digamos de una rebaja de las cantidades realmente necesarias para que los fondos sean viables. Tampoco es descabellado afirmar que algunos sindicatos, tentados por la codicia o la necesidad, acepten sin discutir las cantidades que los bancos tengan a bien aportar.
 

Aún es pronto, habrá que esperar unos días a la firma del convenio, sirva esta circular de anticipo de lo que se nos avecina, pero nos tememos que habrá que volver a escribir y a hablar nuevamente sobre las pensiones.

Octubre 1999
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