SOLIDARIDAD
NOVECIENTOS
El Banco Santander Central Hispano hizo públicos a primeros de septiembre los
datos sobre cierre de oficinas y reducción de plantilla. Entre los datos
facilitados nos llamó la atención el referido a las bajas vegetativas, 900
registradas hasta esa fecha. Como baja vegetativa el Banco contabiliza tanto
los fallecimientos y bajas por invalidez como los despidos.
De mantenerse este ritmo a final de año se habrían producido un total de 1.200 bajas vegetativas. Para entender la importancia de este dato basta decir que supone casi el 3% de la plantilla actual de los tres bancos (BCH, Banesto y BS), y que bastarían 10 años para que el Banco se deshiciera de una plantilla equivalente a la que tenía el Santander antes de la fusión.
Despidos
Aunque la dirección del Banco no quiere facilitar datos de cuántas de esas
bajas corresponden a despidos, a nadie se le escapará que estamos hablando de
una cifra de despidos disciplinarios anormalmente alta.
La entidad había previsto en los tres bancos un recorte de plantilla de 6.025 personas -4.025 por prejubilaciones y 2.000 por bajas incentivadas-. Si no están cumpliéndose las previsiones de prejubilaciones mucho menos por bajas voluntarias. Por ello la dirección del Banco habría decidido elevar el capítulo de despidos, como ya hiciera durante años, y con total impunidad, en el Banesto, en el que se estiman en más 4.000 los despidos desde que Botín y los suyos se hicieran con el poder.
Las causas más habituales que hemos detectado motivan los despidos obedecen a errores administrativos, no alcanzar los objetivos y padecer alguna enfermedad crónica. Las cartas de despido, por supuesto, no reconocen que éstas sean las causas, recurriendo a formulas ambiguas como "abuso de confianza" y "transgresión de la buena fe contractual". Si el despido se declara improcedente en los juzgados el Banco paga la indemnización que corresponda y se niega a la readmisión.
Cortemos los hilos
La estrategia del Banco fusionado está clara: reducir plantilla al menor coste
para incrementar los beneficios. También es claro el papel que juegan los
departamentos de personal, ahora de recursos humanos y relaciones laborales,
para ello las personas encargadas cuentan con la vocación y los incentivos
necesarios. ¿Pero qué papel juegan esos apoderados de oficina o departamento
que chivatean la información necesaria para que aquellos actúen? Cómo puede
saber la persona que firma las cartas de despido si un trabajador ha tenido
antes otra profesión, o si su familia tiene dinero, o si vive separado, sino es
porque hay personas que se prestan a desempeñar el papel de Judas.
Botín o Amusátegui pueden quedar lejos de nuestra influencia, pero esos traidores a sus compañeros están a nuestro lado y les damos los buenos días cada mañana.
El despido de Francisca
Ya informamos en anteriores circulares que el despido de la trabajadora de
Zaragoza había sido declarado improcedente. El Banco ha recurrido la sentencia,
depositado la indemnización y se niega a negociar la readmisión.
Simultáneamente se inició otro proceso contra la Seguridad Social por alta médica indebida. Si recordáis, la Inspección Médica obligó al médico que la atendía a darla de alta, circunstancia que el Banco aprovechó (¿provocó?) para despedirla. La sentencia de fecha 16 de julio dice:
Que estimando como estimo la demanda interpuesta por la actora Dña. Francisca... contra el Insalud y el INSS, debo declarar y declaro indebida el alta médica de fecha 7 de abril de 1999 con las consecuencias inherentes a tal declaración, condenando a los demandados a estar y pasar por dicho pronunciamiento.
Esperando a Botín
El pasado día 31de agosto Emilio Botín se desplazó a Zaragoza en cuya
universidad estaba previsto que las autoridades académicas le homenajearan por
su labor de mecenazgo. Allí se concentraron un grupo de compañeros para
recordar a docentes y periodistas que el mecenazgo es un escaparate falso,
porque el BSCH despide a trabajadores enfermos.
En Internet
Hemos aprovechado el verano para instalar una página en Internet en la que
informamos más extensamente de estos temas y del despido el pasado 30 de abril
de un trabajador de Banesto, también se encontraba en baja médica y aunque fue
declarado improcedente no ha sido readmitido.
Septiembre de 1999